Mi cesta

La cesta está vacia

Artículo de Susana G. Jiménez publicado en “Crónica Numismática” nº 180 abril 2006

miércoles 1 de abril, 2009

JUAN CARLOS MIRÓ, VOCAL DE AENP

“AUNQUE JOVEN, SOY UN COMERCIANTE MUY VETERANO”

Este numismático tiene sólo cuarenta y cinco años, pero lleva sobre sus espaldas la friolera de treinta y uno desarrollando su profesión de comerciante numismático, una actividad que le apasiona, que ama y por cuya mejor dignificación y profesionalización trabaja organizando convenciones y participando activamente en la junta directiva de AENP. “Crónica” ha querido conocer más “a fondo” a este comerciante con el que conversamos amigablemente en la última convención de Madrid de la que es un habitual.

Sr. Miró, ¿cómo se inició en el mundo del comercio numismático?

Mucho antes que comerciante, fui coleccionista. Mi padre me aficionó a coleccionar monedas. Recuerdo con mucho cariño aquellos años de la infancia en que buscaba monedas por todas partes, especialmente, el día en que un amigo de mi padre me regaló la primera pieza de cierto valor de mi temprana colección, un 2 reales de plata de Carlos III Pretendiente. También a mi padre le agradezco que, de su mano, recorriera todos los domingos el mercadillo de Alcoy, desde que se fundara allá por 1971, y en el que yo mismo, algunos años después, puse mi primera mesa…

Y comenzó así su faceta de comerciante…

Efectivamente, en aquel mercadillo empecé a hacer mis “pinitos” en el comercio hasta que en 1984 monté mi propia tienda, la misma en la que hoy ejerzo mi actividad. Allí me dedico, con ayuda de mis colaboradores, a la venta de monedas y de todo tipo de objetos de coleccionismo: joyas, muebles, relojes, estilográficas, papel de fumar, pintura, postales, programas de cine… Lo único que no toco es la filatelia. A día de hoy dispongo de un local de 250 m 2 . Es una tienda con muchas dependencias, es muy bonita porque es un poco laberinto. Disponemos de varios despachos, incluso de un pequeño taller propio de joyería para reparar, retocar e incluso fabricar alguna pieza pequeña.

¿Y sigue coleccionando?

Sí. Pero no tengo una colección definida, colecciono sólo cosas que me gustan. En el caso de las monedas, no me guío por una temática concreta, ni por un período histórico, ni país. Me gustan las cosas bellas y me quedo con toda aquella moneda que llega a mis manos que me gusta, puede ser romana, griega o conmemorativa de algún centenario.

Además de monedas colecciono de todo un poco: postales, papel de fumar, planchas, morteros… ¡Demasiadas cosas!

¿Usted como experto cuál es la moneda que considera más bella y cuál mejor inversión?

Me gusta cualquier moneda del período clásico, principalmente de la Grecia Clásica. Es la etapa que, según mi criterio, mayor número de piezas bellas ha aportado al mundo de la Numismática.

En cuanto a la inversión es una pregunta difícil. A lo largo de mi vida como comerciante, me he dado cuenta de que el valor de las monedas depende, en la mayor parte de los casos, de modas. Hay veces que se demanda el Centenario, otras la República… Ahora mismo, por ejemplo, creo que es un excelente momento para invertir en moneda antigua y, si tengo que afinar, moneda griega y romana.

Suponemos que su labor además de vender es la de asesorar, en este sentido, ¿qué clase de cliente prefiere?

Me gusta tener, y creo que tengo, clientes que conocen el tema que están comprando. Son exigentes porque saben perfectamente lo que quieren.

Ellos buscan en mí confianza, seguridad, garantía y amplios conocimientos. No hay gran diferencia entre un coleccionista de monedas y otro de estilográficas, siempre buscan la pieza que les falta en las mejores condiciones y a mejor precio.

¿Estos clientes a través de qué medios se ponen en contacto con usted: mercadillos, venta en su tienda, catálogos…?

Hoy por hoy se puede vender de todas maneras. Yo, en concreto, lo hago principalmente por teléfono, en convenciones, mercadillo y tienda. No hay una forma prioritaria sobre otra.

Desde el año 1981 acudo, quincenalmente, al mercadillo dominical de Alicante, en la Plaza Mayor. Ya que al de Alcoy, en el que empecé, tuve que dejar de ir por falta de tiempo.

En cuanto a la venta por catálogo no nos podemos dedicar a ello simplemente porque no tenemos tiempo. La elaboración de un catálogo requiere una infraestructura exclusivamente dedicada a ello de la que nosotros carecemos, ya que preferimos centrarnos en nuestros clientes.

No ha mencionado Internet, ¿qué opina de esta nueva técnica de venta?

En el futuro tal vez pero, de momento, sólo tenemos una página web como imagen de empresa, sin venta. De todos modos no confío demasiado en el éxito de esta tecnología respecto a la venta de numismática. Nunca jamás podrá sustituir al comercio tradicional porque Internet se encuentra con el hándicap insuperable de que no permite al cliente tomar contacto con la moneda que le interesa. Al cliente numismático le gusta ver la pieza, tocarla, sentirla…, algo que esta tecnología todavía no puede conseguir.

Ha mencionado antes que vende en convenciones numismáticas, pero usted no sólo acude a las mismas, sino que también las organiza…

Efectivamente participo activamente en las convenciones numismáticas. Considero que son muy importantes porque nos permite relacionarnos entre los comerciantes e intercambiar nuevos descubrimientos, tendencias, y estar al tanto de las necesidades de cada uno… Nos acerca muchísimo al mercado real. Y además se vende. Precisamente por lo mucho que aportan al comercio y al coleccionista me decidí a organizar convenciones en Murcia, Alicante y Barcelona. Lleva tiempo, es complicado, pero es necesario que se diversifiquen geográficamente las convenciones porque si no estamos limitando su expansión y la posible asistencia de las personas de estas provincias. De hecho las convenciones que yo organizo son muy bien acogidas por el público ya que, como se hacen con mucho intervalo de tiempo, son muy buenas normalmente y la diferencia de público y mesas respecto a las de, por ejemplo, Madrid, apenas se nota.

Su trabajo en pro del comercio numismático también le ha llevado a pertenecer a la junta directiva de la AENP.

Efectivamente, en la actual junta directiva ejerzo de vocal. Intento contribuir a la asociación con lo que puedo. Principalmente trabajo, ideas… siempre buscando que el profesional se sienta respaldado y darle la seguridad que le aporta pertenecer a un gremio que garantiza la profesionalidad y se rige por un código deontológico.

Usted como miembro activo de este gremio, y que está muy al tanto de la situación del mercado numismático, ¿cómo ve el futuro del coleccionismo numismático?

Estoy seguro de que no sólo va a crecer, sino de que se va a acrecentar de una forma importante. Es lógico, estamos observando que actualmente existe la generación que se llama del “ocio”, con más tiempo libre y más recursos económicos. Le encanta saber, conocer y aprender de algo que, además, se puede considerar una buena inversión. Por estas razones yo creo que el futuro de la numismática está muy garantizado y que, de hecho, su futuro es muy halagüeño.

Con estas optimistas palabras, dejamos a Juan Carlos Miró que siga atendiendo a sus clientes en su mesa de la convención de Madrid llena de buenas piezas numismáticas, simpatía y buen asesoramiento. Muchas gracias por tu tiempo, y por tu trabajo y positiva energía que tanto aporta al coleccionismo numismático de nuestro país.

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